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El color rojo en “La Reina Margot”

Isabelle Adjani en “La Reina Margot”

Eduardo Beltrán Jordá

La reine Margot (Francia- Alemania- Italia, 1993), película del fallecido director de cine y escena, Patrice Chéreau, es un filme en el que el crudo naturalismo de su producción en gran parte de su largometraje, facilita la aparición intensa del color rojo, tanto como metáfora del descarnado tratamiento psicológico de los temas que aparecen, como por el propio cromatismo del trabajo fotográfico y, en muchas ocasiones, de su diseño de producción.


El color rojo en La reina Margot es el de los instintos y la irracionalidad: el dolor violento de la sangre, el veneno y engaño del carmín, el manto del placer en el amor, las casullas, engalanamientos y vestidos de los católicos, en contraste con la religiosidad de los hugonotes, más austera y vestida de negro.

La fotografía de Philippe Rousselot se aproxima a las pinturas barrocas claroscuristas (sin su contraste violento entre luces y sombras, se debe mencionar) por su realismo y naturalismo; y el propio diseño de producción recuerda a cierta pintura de historia en clave de romanticismo idealizado -en  los énfasis heroicos y sentimentales de estos cuadros-, como por ejemplo en las representaciones de Francesco Hayez.

Si tenemos presente que la película está basada en la novela de Alexandre Dumas, y en ciertas ideas de la novela de Heinrich Mann, Le roman d’Henri IV (1), entorno al conflicto de religiones, junto a las tensiones de poder por los cambios dinásticos y por los privilegios políticos, en Francia, durante el último tercio del siglo XVI y el primer tercio del XVII, entenderemos mejor el espíritu romántico del film, entorno a las imposibilidades entre la realidad y el deseo cercanas a novelas como Le rouge et le noir de Stendhal (ni que decir tiene que el film de Chéreau podría haber sido subtitulado de este modo, rojo y negro, según la controversia entre católicos y hugonotes). Espíritu que adopta Dumas en temas pasionales e históricos. El mismo que recoge con gusto Patrice Chéreau como urdimbre narrativa.

Marguerite de Valois and her brother François,...
Marguerite de Valois and her brother François, Duke of Anjou (right) are depicted in the Valois Tapestries (Photo credit: Wikipedia)

Chéreau propone un filme donde se incorpora la fisicidad de las relaciones entre los personajes (las continuas fricciones entre individuos, las devastadoras acciones de violencia, las relaciones sexuales y pasionales). Un objetivo conseguido en la película, y que viene otorgado gracias al procedimiento cinematográfico, frente a la distancia entre espectador y escenificación propia del teatro, disciplina artística con la que Chéreau ha trabajado, caracterizándose por un método interpretativo densamente físico, del mismo modo que el de los personajes de este film (2).

Como sugiere Ángel Quintana, la película trata de combinar una bidimensionalidad pictórica, es decir, una plástica ilusoria o planos cinematográficos encuadrados pictóricamente -con su adecuada escenografía gestual-, con la relación tridimensional que proporciona el cine, introduciéndonos (falazmente) en un espacio que la pintura solamente puede sugerir.

Véanse como ejemplos, los cuadros de escena del inicio en la boda de Marguerite de Valois -Margot- con Enrique de Navarra, u otros encuadres, como el anuncio de nuevo rey, el duque de Anjou -interpretado por Pascal Greggory-, uno de los hermanos del finado rey Carlos IX, y favorito de su madre Caterina de Medici -interpretada por Virna Lisi-.

Cine y pintura, ambos, engañan al ojo, por transmitirse sobre un plano bidimensional (3), pero el cine consigue el dinamismo espacio-temporal en esa ventana a la narración de metáforas, en la cual está fundamentado el arte cinematográfico. Éste efectúa la relación del ser humano con sus representaciones semánticas. Reflexiona en su raíz, sobre el hilo metafísico que posee la imaginación humana, y lo hace con las figuras del sentimiento. Tal vez una estética plena del conocimiento emocional, en el espíritu humano.

La Marguerite de Valois de la película -interpretada por Isabelle Adjani-, es la metáfora encarnada en blanco, azul, negro y rojo, del olvido del ser humano hacia la libertad de espíritu, desde el deseo hasta el hastío; es el único personaje que puede sobrepasar los estados del odio, placer, posesión, poder, muerte, violencia, deseo, que se plantean en la película, por el amor inasible; el único personaje que no solamente posee el color rojo enfebrecidamente irracional, sino que transita por muchos colores del sentimiento.

En la última secuencia del film su vestido blanco se impregna de la sangre que suda su hermano y rey -envenenado infortunadamente por la madre de ambos, Caterina de Medici-, y por la sangre de su amante decapitado, el Conde de La Môle -interpretado por Vincente Pérez-. En el último plano del film está aureolada de luz rosácea, que emana de su piel. El tono del rojo de la sangre -que imprime carácter al film-, parece transmutado -junto al blanco de su vestido, el carmín de sus labios y el claro azul de su ojos-, en el pálido color rosado de una rosa olvidada de sus semejantes.

***

(1) Angel Quintana en “Dirigido por”, 228, p. 12-3

(2) “Dirigido por”, 228, p. 12-3

(3) Se ha de aclarar que estamos ante una paradoja de la visión en ambas artes

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