Inicio » anagogico more » paraíso: amor, fe, esperanza

paraíso: amor, fe, esperanza

“Se trata de Paraíso: Amor (2012), Paraíso: Fe (2012), Paraíso: Esperanza (2013), los últimos largos de [Ulrich] Seidl, presentados desde el principio como partes de un trilogía cuyo tema es más bien la clamorosa ausencia de todos esos conceptos en el mundo contemporáneo.”

“Los personajes parecen caricaturas, las situaciones se adentran a menudo en el peligroso terreno de la comedia negra, el sarcasmo y la sátira prohíben cualquier tipo de identificación, la corrección política brilla por su ausencia…”

“Seidl nunca ha abandonado su pasión por convertir aquello que ve en una historia y las historias en algo que todos podríamos ver.”

“Sus objetivos [de los personajes] son mitos culturales (el sexo, la religión, el amor) que revelan su absurdo convencionalismo en contacto con la mirada ajena y distanciada de una cámara cuyo emplazamiento se sugiere a través de una voraz autoconciencia. Y su deseo de ir más allá, de conseguir esas metas con plenitud, las conduce al fracaso y la autodestrucción.

Seidl posee una habilidad especial para desvelar los matices más grotescos escondidos tras las situaciones en apariencia más banales. El modo impasible y geométrico con que filma unos ejercicios colectivos en una piscina, la oración de unos cuantos creyentes congregados alrededor de una mesa, o las confidencias entre las chicas que comparten una habitación, convierte esos momentos en retablos burlescos de absurdas prácticas sociales, como un pintura de Brueghel improbablemente inspirada en una novela de Thomas Bernhard. Y si en su manera de mirar no hay piedad alguna es porque se niega a mendigar tal sentimiento en el espectador, porque prefiere observar a sus personajes de frente, en su alucinado viaje a ninguna parte, en su interrelación con un Otro siempre dispuesto a la rapiña y la insolidaridad: los lugareños de Amor no son los hijos de la miseria, sino el producto desalmado de un capitalismo que los obliga a tratar a los turistas solo como una fuente de dinero, el parapléjico de Fe no es el inmigrante maltratado por la ultracatólica, sino un tipo mezquino y rijoso que no puede soportar la firmeza de las convicciones de ella; el médico de Esperanza no es el hombre de mediana edad asediado por la malvada ‘lolita’, sino un presumido lechuguino que ve en ella la posibilidad de conseguir un cuerpo joven e inexperto. Gigantesca fábula moral sobre los pecados capitales de la civilización contemporánea, la trilogía… tiene algo de tratado medieval de moralidad, a la manera de una cierta tradición germana que empezaría por Lutero y terminaría en Sirk o Fassbinder, también sensibles retratistas de la feminidad atormentada.”

(Calos Losilla, “Sin amor, sin fe, sin esperanza”, en Caimán. Cuadernos de cine, nº 18, p. 36-37.)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s