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Tres iglesias del barroco en Valencia

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Iglesia de San Esteban

“La Gloria del Barroco” es la última de las exposiciones de la Fundación “La Luz de las Imágenes”, que tuvo lugar en la ciudad de Valencia entre 2009 y 2010. Su propósito fue dar a conocer la retrospectiva de los diez años de trabajo de recuperación y restauración de una herencia histórico-artística y religiosa en la Comunidad Valenciana.


La exposición-itinerario comenzaba en el Almudín, edificio medieval que contenía audiovisuales de empresas anteriores, y que, a su vez, se convertía en la introducción a la exposición del Barroco valenciano, establecida en tres de las iglesias más características de este estilo artístico del siglo XVII y XVIII en la ciudad (si exceptuamos las iglesias de los Santos Juanes y San Nicolás): la iglesia de San Esteban, la de San Martín y la de San Juan de la Cruz.

Un renacimiento del patrimonio religioso de Castellón, Alicante y Valencia

Gran parte de la riqueza de los bienes materiales religiosos de la Comunidad Valenciana, había permanecido oculta, o en su mayoría desconocida para el público mayoritario, hasta que se le devolvió parte de su “luz”, para su nueva apreciación. Ello fue posible gracias a la incuestionable tarea de limpieza, restauración y puesta en valor, que se llevó a cabo en estas exposiciones.

Una labor acreditada por exposiciones anteriores, que desde 1999 habían restablecido para el culto, o para su mantenimiento como obras de arte (iglesias, colegiatas, santuarios y ermitas), puntos clave de poso histórico-artístico de carácter religioso, en las diversas diócesis de las tierras valencianas a lo largo de su historia. Al mismo tiempo, otros enclaves periféricos de relevancia devocional, se beneficiaron de los principales.

La exposición revelaba un trabajo divulgativo equivalente al volumen patrimonial que presentaba. Sintonizó con una exigencia presente en las leyes de patrimonio estatal y autonómico: la necesidad de difundir -tal como lo realizó “La Luz de las Imágenes“- el conocimiento de las claves históricas y culturales de las diversas comunidades humanas, precisamente para poder apreciar sus tradiciones y poder salvaguardarlas.

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Iglesia de San Juan (fusión de las artes, escenario barroco)

Algunas características del Barroco como un nuevo sentimiento estético hacia el tema religioso

Heinrich Wölfflin (1864-1945), observó cinco constantes características en el estilo Barroco, que concluyen en el teatro de los sentidos para despertar la emoción sagrada:

  • La búsqueda del movimiento en las formas y los volúmenes
  • La búsqueda del infinito (o el “horror al vacío” que recurre a la búsqueda de lo trascendente a través de lo ilimitado)
  • Los efectos de la luz sobre los objetos (o la dramaturgia del claroscuro)
  • La teatralidad (o los efectos gestuales humanos del sentimiento; y escenografías arquitectónicas u ornamentales)
  • La relación entre las diferentes disciplinas artísticas (relación sin solución de continuidad entre arquitectura, escultura, artesanías, decoración, pintura)

En los diversos espacios expositivos valencianos, nos encontrábamos con una verdadera escenografía para las emociones hacia la trascendencia religiosa; será una representación plástica fastuosa (pinturas, esculturas, decoraciones, relieves) en aras de la conmoción devocional del espectador hacia el hecho maravilloso y sagrado. Estaríamos ante una desaparición de la cotidianeidad a través de una representación de lo celeste en lo terrenal.

La Iglesia Católica, posterior al Concilio de Trento (1545-1563), instaura unas directrices de proselitismo pedagógico y adoctrinamiento, mediante las imágenes de los programas bíblicos, neo testamentarios, la vida de los Santos -la “Leyenda dorada”- y la profusión de representaciones narrativas del ejército inmarcesible de los primeros mártires del Cristianismo, que supone para Valencia, durante el siglo XVII y XVIII, en muchas ocasiones, un efectismo estético cuyo propósito será inducir emotivamente a una devoción popular hacia lo divino. Se tratará de una funcionalidad piadosa de las formas artísticas, sin rubores, sin ambigüedades.

Prototipos de templo barroco valenciano

En las tres iglesias que protagonizaban la exposición de la ciudad de Valencia, encontrábamos en sus arquitecturas interiores toda la decoración basada en la continuidad de las artes de la que hablaba Wölfflin, transformando la materia constructiva en evasión celeste. Propósito semejante al del arte gótico arquitectónico medieval, pero con otro tipo de configuración estilística y teológica.

En las iglesias valencianas del Barroco destacarán las artesanías del yeso y su ornamentación en motivos vegetales y personajes celestes, los dorados, las azulejerías y las pinturas- trampantojo, que imitan la sensación visual de la tercera dimensión, en un plano de bidimensional-. Veremos un ejemplo a continuación.

Vicente López (

Vicente López (“La Glorificación de S. Esteban”, iglesia de S. Esteban)

El pintor Vicente López

En la iglesia de San Esteban Protomártir es destacable una pintura al fresco que trazó Vicente López Portaña en 1802, en la semicúpula del ábside. Nos ayuda a entender las características del estilo barroco, aunque paradójicamente, sea una revisión del mismo, realizada a comienzos del siglo XIX.

Vicente López, se define en una misma línea de continuidad, entorno a formas y colores -de tonalidades pastel, lumínicas, etc.-, propia de los frescos pictóricos del Barroco español, como por ejemplo, obras de pintores como Antonio Palomino (1653-1726), que en sus pinturas de la bóveda de la basílica de la Virgen de los Desamparados de Valencia, muestra las últimas consecuencias estilísticas del Barroco durante el siglo XVIIII.

Ambos ejemplos tendrían su punto de partida en el Barroco temprano (s.XVII) de los italianos hermanos Carracci.

La “Gloria del Barroco”

El fresco de San Esteban prosigue, en el academicismo barroco-clásico de comienzos del XIX, con el significado de las iconografías formales barrocas: la glorificación de lo divino y una misma religiosidad. El tema de la composición es la “Glorificación de San Esteban”, mártir sacrificado por aferrarse a la fe cristiana en tiempos de fe pagana. Se representa al santo transitando por el cielo hacia la virtud de Cristo, favorecido por la mediación de la Virgen María.

El Barroco transporta la gloria de Dios a los fieles. Lo consigue a través de un “trampantojo” (engaño al ojo, trompe l’oeil, en francés) que sugiere un espacio celeste, un Gloria in excelsis Deo, un estado extraordinario sin serlo realmente. La pintura será un vehículo para aparentar un “rompimiento de cielo” (y su tiempo eterno), en el espacio arquitectónico, ya transfigurado.

La renovación (y nuevo hallazgo) de la ingente cantidad de obra del legado patrimonial religioso, ayudó a la Comunidad Valenciana -durante la duración de las exposiciones- a vivir una especie de renacimiento de sus identidades artísticas y culturales.

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