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“La esposa del Doctor Hanaoka” “Hanaoka seishû no tsuma”(Yasuzô Masumura, Japón, 1967)

Los tres protagonistas

Los tres protagonistas

Por Eduardo Beltrán Jordá

Hanaoka seishû no tsuma, así se titula en japonés esta película de Masumura, un abrumador drama en torno a una pugna “espartana”. Un “combate” psicológico por defender una tradición de jerarquía masculina (machista para nosotros occidentales) que es aportada por la ejemplariedad de esposas y/o madres. Un duelo entre dos mujeres, con esa entrega extenuante (quizás antropológica) de la cultura nipona tradicional, por una causa determinada: en este caso el éxito o el bien común para una familia de varones cirujanos. Los cuatro protagonistas son familia: un padre y su hijo (Umpei ‘Seishû’ Hanaoka, interpretado por Raizô Ichikawa), ambos cirujanos, por parte masculina; una madre (Otsugi, interpretada por Hideko Takamine) y su nuera (Kae, interpretada por Ayako Wakao), por parte femenina.

El transcurso de una historia familiar en el paso del tiempo es un recurso modélico de los dramas cinematográficos. Existen cambios espirituales, psicológicos, físicos, pero algo queda impertérrito: el compromiso de la ley. Es el esquema más básico y más controvertido de la historia de la Humanidad, obligación o libre albedrío, aunque el mundo y la vida no siempre se distribuyan con tal dualidad. De ahí que toda la creatividad se expanda en su trajín y su posibilidad, circunstancias éstas tan abiertas como cerradas o viceversa. La importancia de todo ello es que la ley pueda permitirse ser libre internamente y que la libertad pueda sostenerse por la serenidad: esto tiene su semejanza con lo que se ha llamado consciencia de equilibrio, hasta lo han calificado como felicidad psicológica, o paz interior para las corrientes de espiritualidad.

La película está internamente estructurada por la admiración/repulsión de una nuera (Kae) hacia su suegra (Otsugi). También es una historia de ambición de una joven, proveniente de una familia de samuráis no posicionada socialmente ni económicamente, que desea pertenecer a la vida familiar de una mujer hermosa (Otsugi), elegante y posicionada, la de la familia de cirujanos (Seishû Hanaoka). La admiración de Kae por Otsugi es anterior a su matrimonio con Umpei, hijo de Otsugi y del cirujano padre (interpretado por Yûnosuke Itô). Una vez casada se enfrentara a su suegra silenciosamente e indirectamente, pero será un enfrentamiento con reciprocidad.

Al principio existe veneración de Kae por Otsugi, pero posteriormente surge una suma de confrontación y contención de odio bajo una  normativa familiar –o tal vez es una hipocresía razonablemente educada y respetuosa a ojos occidentales–, la suma de ambas, sin embrago, late muy impulsivamente en la rivalidad que mantienen las dos por ser más útiles a Umpei –hijo de Otsugi y marido de Kae–, y por tanto, buenas esposas. Será la férrea superación honorable del deber a la familia, o será la costumbre japonesa de servir y negar la propia salud –por ejemplo, la ceguera de Kae–, y hasta la vida –muerte de Otsugi– (1), de las mujeres tradicionales, en su obligación.

La estructuración moral en el Japón considerado como antiguo y tradicional es intensamente férrea, hasta aproximadamente la segunda posguerra mundial, cuando Japón logra llevar a cabo una inmersión mayor en los modos de vida occidentales. La esposa del doctor Hanaoka, debe insertarse en un período comprendido entre finales del siglo XVIII y el primer tercio del siglo XIX, por tanto está establecida temporalmente en este conservadurismo de hábitos, modos de vivir y costumbres, a favor de una ética social incontrovertible.

Teniendo delante las obligaciones morales de ambas mujeres hacia la familia de los cónyuges, que es la misma y que vemos en la película, comprobamos las obligaciones Ko del Japón antiguo, las cuales corresponden a aquellos deberes contraídos recíprocamente entre individuos. Dentro del ámbito de las obligaciones Ko, existen los compromisos Giri, los cuales obligan a devolver deudas contraídas activamente, con equivalencia matemática al favor recibido, y en un tiempo límite o determinado. Esto explica que Otsugi y Kae estén sometidas a esta ley o convenio con sus familias políticas, simplemente por el hecho de haberse casado, o de que hayan establecido un matrimonio que a ellas les beneficia y a sus cónyuges también. Este tipo de deberes hacia la familia del cónyuge son propios del giri. Son las deudas de por vida, pero así mismo son favores recibidos de por vida.

Otra de las obligaciones que contiene el giri es el compromiso con el nombre de uno, o con el honor, que sería su equivalente en los países occidentales. Este tipo de imperativos hacia uno mismo obliga a no admitir el fracaso profesional, o también obligan al rigor de cumplir los cánones sociales japoneses. Así pues establecemos una comparativa con esta película y advertimos que sus protagonistas femeninas están plenamente imbuidas del giri hacia su propio papel como mujeres en lo establecido como colectividad y como individualidad.

La esposa del doctor Hanaoka, transmite una indisociable situación de convivencia tradicionalista masculina: las mujeres sirvan al progreso de la familia con hijos, con los servicios cotidianos o domésticos, e incluso con las colaboraciones a la profesión de sus maridos. A pesar de ello, es cine de mujeres dentro de una sociedad de hombres. Mujeres con entereza y que mantienen el extremo de la sinrazón dentro de una vida de estructura tradicionalmente formalizada por el hombre, donde el ausente libre albedrío, no permite ser vehículo para ver un cine feminista, de tal modo que solamente tendremos una feminidad de profunda fortaleza en pos de un modo de vivir tradicionalmente estipulado.

                                                                           ***

(1) Muere, pero casi muere de envidia hacia Kae (es una costumbre, un exceso de penetración psicosomática, trágica en sus consecuencias, la cual podría decirse que es propia de los dramas japoneses), por no haber servido con mayor destreza e intensidad al progreso de su hijo en la investigación y experimentación de una anestesia para operar sin dolor; avance inigualable para la sociedad de la época, donde comenzaban a adoptarse métodos occidentales a la medicina japonesa, entre ellos las intervenciones quirúrgicas bajo efectos de la anestesia.

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