El rey cuyo sol declinó en gangrena


Jean-Pierre Léaud y Luis XIV

Jean-Pierre Léaud y Luis XIV

Eduardo Beltrán Jordá

La muerte de Luis XIV (2016) de Albert Serra, es una obra de cámara que reduce sus posibilidades a un espacio/escenario y un tiempo concretos en la vida de Luis XIV. Sigue leyendo

“El silencio antes de Bach” (Pere Portabella, 2007)


La pianola

La pianola

Eduardo Beltrán Jordá

Siempre suelo llegar tarde a este tipo de cine porque requiere de esfuerzo intelectual, de unas pesquisas teóricas previas, las cuales deben asentarse para hacerme capaz de elaborar, posteriormente, un texto personal. Un cine que en muchas ocasiones no responde a unas expectativas propias, y que son observaciones que yo mismo aíslo entre lo culto y lo popular, entre lo intelectual y lo colectivo. Me refiero a que este tipo de cine no logra enlazar inteligencia y conocimiento, para oponerse con garantías a una cultura de masas mezquina y dominante (1), con argumentos estéticos más colaborativos al objetivo final, aunque tal vez no exista dicho resultado final, y así sea la riqueza del arte contemporáneo, cuando lo encuentras a través de la reflexión, con imaginación, con pensamiento. Portabella parece dejar suficientemente de lado en este film, su minimalismo y conceptualismo más fecundos, a los que volvería en su siguiente trabajo, Mudanza (2008). Sigue leyendo

“Caníbal” (Manuel Martín Cuenca, 2013)


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Manuel Martín Cuenca, consigue en lo propuesto con este film: someternos a un tema tan delicado moralmente, atenuando nuestros prejuicios. Cine que muestra, como vehículo visible para muchos, los aspectos descorazonadores de las psicopatologías humanas.

En Caníbal se dice: “Las personas son lo que son”; y debe ser “sencillo” para un “caníbal”, serlo, bajo un estatus social y una religión que manifiesta ritualmente, y por tanto en-cubre, el sacrificio y/o dolor, para todos. ¿Existe ese atavismo?

El silencio narrativo en el film Caníbal sólo desaparece por música diegética de las cofradías católicas, de una Iglesia que salva y/o perdona a sus creyentes. El rito salva la irracionalidad, no la sana. Es el monstruoso silencio de Carlos, el protagonista, que se adapta y libera en la religión de un drama (la crucifixión, la muerte, la violencia, el dolor), que ampara a los creyentes, y por extensión, a los enfermos silentes.

La película tiene de positivo: la honestidad del psicópata, parece anti-Hollywood (defensa del modo de hacer cine español); el escalofrío de pensar la “normalidad” donde se desenvuelve; y la actuación de Olimpia Melinte.

De negativo: el excesivo laconismo, en el punto de vista frío que nos pone donde el protagonista, en su actitud (quizás por la buena actuación de Antonio de la Torre). Tal vez faltan detalles de suspense, o narrativos.

“Blancanieves” (Pablo Berger, 2012)


Pablo Berger

Pablo Berger

Eduardo Beltrán Jordá

¿Cómo reflexionar sobre los contenidos culturales españoles y “la españolada” a raíz de la película de Berger, “Blancanieves”, triunfadora de los Premios Goya 2012? ¿En positivo o negativo?

Estoy seguro que la realización de esta película es un camino creativo -casi de una minuciosidad artesanal-, de hacer cine contemporáneo y revisionista. Por tanto, por qué tenemos que asumir una y otra vez los parámetros propagandísticos del cine comercial estadounidense, su pseudo-filosofía y política fundacional e imperial norteamericana (CIA, proyectos de nación, intervención y seguridad, marañas de información ..); o el cinismo británico de un agente  secreto 007, machista, que por fin pude soltar unas lágrimas ante la muerte de su seudo madre; y por qué no, debatir los aspectos de aversión y culturización de tópicos españoles: toreros y toro que se prohíben o se aplauden, superficialidad de prensa amarilla y rosa, guiñol y esperpento.

¿Dónde situarnos ante los tópicos que se muestran en esta realización honesta y desintelectualizada, creativa y referencial? ¿Dentro o fuera? En ambos lugares, como Pablo Berger. Inserto en la incorporación del “spanish freak”, la imaginería de Zuloagas, Solanas, y Goyas, con su realismo crítico claroscurista; pero con distanciamiento desde el miniaturismo artístico (observar como ejemplo el montaje asociativo soviético, de Fernando Franco) de un cine autoreflexivo, con sus claves melodramáticas en el mudo, lo criptico-gótico y el art decó de Hollywwod.

Lo imposible de asumir y lo heredado por condición, la huida y la partida frente a lo español, la españolada y lo idiosincrático. Todo sirve para que se “gestione” la representación cultural española, desprendiéndonos de su manipulación franquista y dándole mirada internacional en la industria del espectáculo y el arte cinematográfico español.

¿Y quienes ofrecen financiación, y empleo, para hacer estas películas que tardan tanto en realizarse y -únicamente a posteriori- son premiadas, valoradas, seguidas, y puestas en boca de moda por todos nosotros?

La película de Berger es un ejemplo de que lo español sigue siendo una auténtica pantomima, porque casi nadie cree en la cultura, salvo los artistas que trabajan desde el interior y el exterior en lo que somos. No hay otra. Además de los riesgos de algunos productores, que han obtenido su recompensa en un final feliz: la Academia Española de las Artes Cinematográficas, y sus premios, se asocian a una esmerada labor de cine artístico consciente.