El buen pastor


Eduardo Beltrán Jordá

Si de alguna virtud puede enorgullecerse el cine estadounidense es de aquella que sabe narrar. Robert de Niro puede estar orgulloso de ello. En El buen pastor (2006) relata una historia sobre el origen de la democracia estadounidense que incorpora elementos “fascistas” a raíz de la Segunda Guerra Mundial con la CIA. La Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos fue formada para obtener la información necesaria para la seguridad nacional y para su auto defensa y su expansión; y sus miembros fueron reclutados de las hermandades universitarias de raza blanca, privilegiada y conservadora: una fuente sibilina de totalitarismo mundial. La película narra la defensa de la política estadounidense, su nación (América, así la llaman) y su estilo de vida. Invita a ver su propia democracia como ellos mismos lo hacen: de una manera “supersticiosa”. Sigue leyendo

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Miedo invertido: el verdugo


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Eduardo Beltrán Jordá

Miedo. Eso que por diversas circunstancias está tan asentado en nuestro modo de vida y hasta en nuestro progreso como seres humanos. Y como el miedo nos hace víctimas de lo que no hemos vivido, nos llega el momento del victimismo, ese sistema del victimismo, paralelo al del capitalismo y al del bienestar. Sigue leyendo

Abrir una conciencia


Eduardo Beltrán Jordá

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Steven Spielberg, Amy Ryan, Tom Hanks

La expansión de una conciencia humana individual, está vinculada al entendimiento personal de un nuevo patrón de inteligencia mental, emocional, sutil/espiritual y físico. Entre los protagonistas de El puente de los espías de Steven Spielberg (EEUU, 2015), y El hijo de Saúl de László Nemes (Hungría, 2015), hay una coincidencia: ambos deciden ensanchar su propia conciencia individual, desde su convicción, frente a cualquier contexto de opresión. La primera es una película moderadamente amable, que confía en los valores de la libertad del ser humano, y su extensibilidad a las normas del conjunto de la sociedad estadounidense. La segunda es una película muy incómoda (la valentía para quedarse en la butaca, es una opción ética a la que obliga la elaboración de metáforas y estéticas cinematográficas), que abre la sima de lo inhumano –aun incalificable– en el genocidio nazi, y aun así, confía también en la libertad del ser y de lo humano, a pesar de que, debido al contexto de la película, la confianza en lo meramente humano, evidentemente, sea difícil de aceptar o comprender.  Sigue leyendo

“El lobo de Wall Street” (Martin Scorsese, EEUU, 2013)


 

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Gracias a esta película y las dos de Oliver Stone dedicadas a Wall Street y su entorno, entendemos al broker, al hombre de negocios bursátil (en la de Scorsese también a la mujer) como un modelo ambivalente (¿ambiguo?) del Capital norteamericano: el liberalismo en cuanto a la riqueza desde la tecnocracia económica, y las consecuencias que supone ser un outsider con ese tipo de ambición de vida. Sigue leyendo

Her (Spike Jonze, EEUU, 2013)


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(Contiene spoilers)

Hay una capacidad en esta película, de saber mostrar las actitudes humanas respecto del narcisismo y su doble condición de soledad y felicidad, a la manera de ciencia ficción, tal vez en un futuro no demasiado lejano.

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