El rey cuyo sol declinó en gangrena


Jean-Pierre Léaud y Luis XIV

Jean-Pierre Léaud y Luis XIV

Eduardo Beltrán Jordá

La muerte de Luis XIV (2016) de Albert Serra, es una obra de cámara que reduce sus posibilidades a un espacio/escenario y un tiempo concretos en la vida de Luis XIV. Sigue leyendo

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Abrir una conciencia


Eduardo Beltrán Jordá

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Steven Spielberg, Amy Ryan, Tom Hanks

La expansión de una conciencia humana individual, está vinculada al entendimiento personal de un nuevo patrón de inteligencia mental, emocional, sutil/espiritual y físico. Entre los protagonistas de El puente de los espías de Steven Spielberg (EEUU, 2015), y El hijo de Saúl de László Nemes (Hungría, 2015), hay una coincidencia: ambos deciden ensanchar su propia conciencia individual, desde su convicción, frente a cualquier contexto de opresión. La primera es una película moderadamente amable, que confía en los valores de la libertad del ser humano, y su extensibilidad a las normas del conjunto de la sociedad estadounidense. La segunda es una película muy incómoda (la valentía para quedarse en la butaca, es una opción ética a la que obliga la elaboración de metáforas y estéticas cinematográficas), que abre la sima de lo inhumano –aun incalificable– en el genocidio nazi, y aun así, confía también en la libertad del ser y de lo humano, a pesar de que, debido al contexto de la película, la confianza en lo meramente humano, evidentemente, sea difícil de aceptar o comprender.  Sigue leyendo

“La joven de la perla”: el cine vivifica la pintura de Vermeer


Marchantes de Vermeer

Marchantes de Vermeer

El director de cine Peter Webber, junto a la guionista Olivia Hetreed, llevó a cabo en 2003 un proyecto ambientado en la ciudad de Delft (Holanda) a mediados del siglo XVII, basado en el best seller de Tracy Chevalier (“Girl with a pearl earring”). La película tiene un interés histórico-artístico por interpretar y asimismo reconstruir el entorno en el que el pintor Vermeer realizó “La mujer de la perla”.

Un film relacionado con la pintura doméstica del barroco holandés

En la presentación de la película La joven de la perla, en los títulos de crédito, se observa como se traslada al film la sensación de estar contemplando composiciones de la pintura barroca holandesa, por su similitud con las características de cotidianidad doméstica, claroscuro pictórico (focos de luz natural, y en otras secuencias nocturnas la luz artificial), o el detallismo en las naturalezas muertas (alimentos, vestimentas), como ejemplos.

Ben Van Os, en el diseño de producción del film, y la fotografía de Eduardo Serra logran puntos en común con las perspectivas aéreas o pictóricas de la pintura barroca, equivalentes a la profundidad de campo de los planos cinematográficos. Se tiende a la composición pictórica, de los planos narrativos cinematográficos y de las escenas y secuencias de la vida cotidiana, posiblemente inspirados en cuadros de Vermeer y otros maestros de género (pintores de escenas de la vida cotidiana o costumbristas, en pequeño formato).

La representación sensorial y su verosimilitud

En el film se destaca la sensorialidad de las calidades texturales y materiales (los tejidos, los colores, los alimentos -como las carnes, verduras-, los metales, las lozas, la madera)

La ambientación es muy naturalista: fiel a la verosimilitud, a la más severa realidad; una característica del barroco del siglo XVII. Además se representa un hogar burgués en todo su mobiliario y decoración; los interiores holandeses que pintó de Vermeer (interpretado por Colin Firth).

En este afán por reconstruir con verosímil fidelidad la vida de la época, además de mostrar los oficios o labores propios del aseo y el mantenimiento de una casa de su tiempo, en una secuencia del film se presenta el ceremonial culinario de una celebración festiva. En este caso, el nacimiento de un niño (el hijo del pintor) que la familia y el marchante hacen coincidir con el desvelamiento de un cuadro de Johannes Vermeer (un retrato de la esposa del propio coleccionista y comerciante de su pintura).

El “ojo empírico” y el fenómeno sensible

Velázquez, Poussin o Vermeer representaron para la pintura del siglo XVII las “posibilidades constructivas y estructurales del color” conformando un nexo de unión entre dibujo y color, según comentan los profesores Fernando Checa y José Miguel Morán en El Barroco (Istmo, Madrid, 1989). Para sus composiciones pictóricas se sirvieron del propio ojo, cuyo realismo resultó ser empírico, basado en los fenómenos sensibles: las formas del color.

Una muestra del acercamiento científico-empírico de la pintura se observa en la secuencia donde aparece la “camara oscura”, como instrumento artístico-técnico. Una representación sencilla sobre la técnica óptica mediante la cual se podía ver representada una imagen o “un cuadro hecho con luz”, como dice el pintor Vermeer en la película; un antecedente de la cámara fotográfica. Ejemplo del deseo extremado en la sensibilidad del fenómeno, quizás demostrado por la minuciosa verosimilitud óptica.

La cámara le muestra, le ayuda a ver lo que tiene que pintar, como le comenta la criada Griet -interpretada por Scarlett Johansson- a Vermeer. La ilusión óptica que se representa en la “cámara oscura”, será análoga al cuadro, con respecto a la realidad y su perspectiva.

El oficio de la pintura

El film deja claro la sensibilidad de la percepción cromática del pintor. Motivo a su vez de la relación de unión entre Griet y Vermeer, al reclamarle a ella tiempo para mezclar y moler sus colores, y para posar y dejarse agujerear el lóbulo de la oreja izquierda, para salir retratada con la perla como pendiente.

El director Peter Webber ofrece una breve lección de historia del arte al mostrar cómo se preparaban de modo artesanal los colores, de procedencia animal, vegetal o mineral.

Placer estético

En su vertiente comercial, la película muestra sutilmente las sublimaciones sexuales o eróticas del pintor Vermeer, el cual llega a trasmutar su deseo en creatividad artística y minuciosidad técnica, mediante la sensualidad facial y sensibilidad artística de la joven modelo. Además, las pulsiones sexuales del marchante van Ruijven son transformadas en erotismo estético, o placer estético, a través de la belleza compositiva y pericia artística del pintor Vermeer.

Sentimientos y admiración, velados socialmente

Por último, el film narra una historia de amor entre Griet y Vermeer, cuyo tono sugerido, acaba definiendo la sutilidad de una película que es contemplativa y que no ofrece explicaciones, sino hechos y ofrecimientos, para el deleite reconstructivo de la imaginación del espectador.

Dicha historia de sentimientos de confidencialidad y confianza –diríamos estética– entre amo y criada, será imposible por las diferencias y convenciones sociales. En definitiva, por la jerarquización en estratos socialmente diferenciados por los privilegios, la cuna de nacimiento, y el posicionamiento económico, en la Holanda de mediados del siglo XVII.

 

 

“Vatel”, una película sobre la estética barroca


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El film Vatel (2000) tuvo producción belga, francesa y británica, con guión de Jeanne Labrune y Tom Stoppard, música de Ennio Morricone, y producida y dirigida por Roland Joffé (Londres, 1945). Un drama bajo el signo de la fastuosa dramaturgia del Barroco en la aristocracia y la corte francesas.

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“Tabú” (Miguel Gomes, 2013)


La prohibición, su fatalidad, viene del colono blanco, del hombre occidental; consciente, revisionista, como la película.

Tabú de Murnau: la fatalidad de lo oculto era inconsciente, semioscura y venía del hombre no occidental. La narración contemporánea asocia el cine y Freud.