Verdad metafísica y “Philosophia perennis” segun Frithjof Schuon


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Un breve recorrido por una sabiduría que yace en las concepciones ancestrales, religiosas y cosmológicas del ser humano, como la atracción a la que se ve impelido el propio ser humano por la unidad de lo absoluto, tanto conceptualmente, metafísicamente como también emocionalmente.

“Sophia Perennis”

Frithjof Schuon define la Philosophia Perennis como “aquella verdad metafísica que no tiene un comienzo y que es la misma en todas las expresiones de la sabiduría“. Se trataría de una Sophia Perennis, una sabiduría primordial relacionada con la filosofía de los antiguos (Pitágoras, Platón), alejada del racionalismo limitativo que antepone la construcción mental a la contemplación espiritual.

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conócete a tí mismo


“Queremos placer permanente, perpetua satisfacción; y a ello le damos el nombre de verdad, Dios o lo que sea”

“Si buscáis satisfacción permanente y le llamáis Dios, o la verdad, o lo que sea -el nombre no interesa- ante todo debéis comprender aquello que buscáis, ¿no es así? Cuando decís “busco felicidad permanente” (Dios, la verdad o lo que sea), ¿no es preciso también que comprendáis al que busca, al buscador, al investigador?”

“¿Acaso el conocimiento propio nos llega siguiendo a otra persona, perteneciendo a alguna organización en particular, leyendo libros, etc? Después de todo, ése es el principal problema: que mientras yo no me comprenda a mí mismo, no tengo base alguna para el pensamiento, y toda mi búsqueda será en vano. Puedo escapar hacia cosas ilusorias, puedo huir de la contienda, del esfuerzo, de la lucha; puedo adorar a otro; puedo buscar mi salvación a través de otra persona. Pero mientras yo no me conozca a mí mismo, mientras no me dé cuenta de mi propio funcionamiento, no tengo base alguna para el pensamiento, para el afecto, para la acción. Pero eso es lo último que deseamos: conocernos a nosotros mismos

(Krishnamurti)

http://www.jiddu-krishnamurti.net/es

 

Obstinación


Bildnis Hermann Hesse. Brustbild. Tempera auf ...

Bildnis Hermann Hesse. Brustbild. Tempera auf Kart. Ca. 33,5 x 27,5 cm (Photo credit: Wikipedia)

Eduardo Beltrán Jordá

En el pensamiento de Hermann Hesse reposan muchas de las constantes de una forma de idealismo-existencialismo, el de aquellos que siempre entienden que solamente queda ser amantes de nuestra alma, inteligencia y naturaleza inexactas, erráticas, imperfectas. Es decir, entender las dualidades sin tragedia, estando, permaneciendo, entre el mundo de la vida, la vida del tiempo y el camino del presente, que son y “participan” del camino del espíritu.

Hesse es el antecesor y el germen de la contracultura de las décadas 50 y 60 (beatnik y hippy), y ayuda a tener sentido al hinduismo y budismo zen en Europa y Norteamerica, durante ese período.

Hesse propuso la práctica de la obstinación, como aquella virtud de obediencia al propio sentido, de lo verdaderamente humano y a la vez de lo divino. Supeditarse y sucumbir a la estrella trágica del destino, es propio del héroe, el único que está dispuesto a seguir su propio sentido. No es de extrañar que el romanticismo europeo renaciera en la segunda posguerra mundial dado el idealismo (irracional, en el sentido espiritual) de Herman Hesse. Sera el humanismo de la fuerza vital interior en crecimiento, inmarcesible a subordinaciones y complementos auxiliares y ajenos, aquellos sucedáneos, desconfiados -como son la política, el dinero y el poder-, del proyecto espiritual, fiable, de cada ser humano.

Más información:

VICENT, M. (2009), Hermann Hesse. Cómo aprender a volar, El País, 28-II-2009.

sermón para antes del matrimonio


“Lo que voy a decir a continuación puede parecer, a simple vista, desalentador o incluso cínico pero creo que, en la práctica, no pensaréis lo mismo. Existen tres cosas que me gustaría que tuviérais en cuenta. La primera es que, en estos momentos, estáis viendo lo mejor de vuestra pareja. Con el paso del tiempo, las cosas se desintegran y, en la medida en que pasen los años, tenderán a empeorar en lugar de mejorar. Por tanto, no entréis en el matrimonio pensando que os mejoraréis porque, aunque este crecimiento sea posible, no se puede forzar. La segunda tiene que ver con la sinceridad emocional. Nunca pretendáis un amor que, en realidad, no sintáis, porque resulta imposible controlar el amor. Por el mismo motivo, no pidáis el amor de vuestro compañero como si se tratara de un deber, porque esta clase de amor nunca es verdadero y no proporciona el menor placer. La tercera es que no debéis depender el uno del otro hasta estrangularos mutuamente. No sois propiedad de nadie y, en consecuencia, debéis confiar en vuestro compañero a fin de darle una total libertad para que sea quien es. Si observáis estos puntos, vuestro matrimonio se asentará en una base más segura que la que pueda ofrecernos cualquier contrato o promesa formal, por más solemne y legalmente vinculante que éste sea.”

“Considero pues que cualquier pareja que no estuviera de acuerdo con este discurso no debería casarse”

Alan Watts, Memorias (1915-1965), Barcelona, Kairós, p. 176.

disciplinas sin ego


“…¿cuál es entonces la función del yoga, de la meditación zen, de la oración contemplativa cristiana y de la psicoterapia? Porque todas estas disciplinas parecen ser caminos sistemáticos de autorrealización, de transformación de la conciencia a fin de poder ver con claridad que el ego separado y enajenado no es más que una ilusión que nos distrae del conocimiento de que lo único que existe es el fundamento eterno de todo ser.”

Alan Watts, Memorias (1915-1965), Kairós, p. 130-31.