sermón para antes del matrimonio


“Lo que voy a decir a continuación puede parecer, a simple vista, desalentador o incluso cínico pero creo que, en la práctica, no pensaréis lo mismo. Existen tres cosas que me gustaría que tuviérais en cuenta. La primera es que, en estos momentos, estáis viendo lo mejor de vuestra pareja. Con el paso del tiempo, las cosas se desintegran y, en la medida en que pasen los años, tenderán a empeorar en lugar de mejorar. Por tanto, no entréis en el matrimonio pensando que os mejoraréis porque, aunque este crecimiento sea posible, no se puede forzar. La segunda tiene que ver con la sinceridad emocional. Nunca pretendáis un amor que, en realidad, no sintáis, porque resulta imposible controlar el amor. Por el mismo motivo, no pidáis el amor de vuestro compañero como si se tratara de un deber, porque esta clase de amor nunca es verdadero y no proporciona el menor placer. La tercera es que no debéis depender el uno del otro hasta estrangularos mutuamente. No sois propiedad de nadie y, en consecuencia, debéis confiar en vuestro compañero a fin de darle una total libertad para que sea quien es. Si observáis estos puntos, vuestro matrimonio se asentará en una base más segura que la que pueda ofrecernos cualquier contrato o promesa formal, por más solemne y legalmente vinculante que éste sea.”

“Considero pues que cualquier pareja que no estuviera de acuerdo con este discurso no debería casarse”

Alan Watts, Memorias (1915-1965), Barcelona, Kairós, p. 176.

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disciplinas sin ego


“…¿cuál es entonces la función del yoga, de la meditación zen, de la oración contemplativa cristiana y de la psicoterapia? Porque todas estas disciplinas parecen ser caminos sistemáticos de autorrealización, de transformación de la conciencia a fin de poder ver con claridad que el ego separado y enajenado no es más que una ilusión que nos distrae del conocimiento de que lo único que existe es el fundamento eterno de todo ser.”

Alan Watts, Memorias (1915-1965), Kairós, p. 130-31.

zen


” … el zen -en chino Ch’an- es una escuela budista que nació en China entre los siglos VI y el VII y se desplazó a Japón en el siglo XII. Se trata de una práctica que, como todos los enfoques budistas, apunta a liberar la mente de su confusión habitual que la lleva a identificar las palabras, las ideas y los conceptos con la realidad misma, y de todos los problemas y conflictos emocionales generados por esta confusión. Desde este punto de vista, el ego, el tiempo, el cuerpo, la vida y la muerte son meros conceptos que no tienen más ni menos realidad que los números o las medidas abstractas, como las pulgadas o las onzas, por ejemplo. Según el zen, esta libertad no depende de un proceso de aprendizaje gradual y acumulativo sino que implica un salto intuitivo que tal vez no sea posible hasta haber practicado largos períodos de meditación que permitan que la mente se asiente, clarifique, y ponga fin a la interminable cháchara que continuamente tiene lugar en el interior de nuestra cabeza. Los koans se basan en anécdotas sobre las enseñanzas en forma de preguntas y respuestas de los antiguos maestros y están orientados a que uno deje de pensar. Los monjes zen -o, mejor dicho, los seminaristas zen- fueron artistas, poetas,arquitectos y jardineros muy fecundos que dejaron una impronta indeleble en las culturas china y japonesa. La enseñanza del zen siempre ha estado abierta por igual a hombres y mujeres …”

Alan Watts, Memorias (1915-1965), Kairós, p.126.

Meditación


La meditación es una comprensión y un disfrute del presente, una suerte de fascinación ante el ahora eterno, que nos conduce a un estado de paz en el que podemos entender que el sentimiento de la vida, el ámbito en donde ésta se da, es simplemente aquí y ahora.

(Alan Watts, ex-pastor protestante, estudioso de las filosofías orientales y occidentales, psicoterapeuta, pseudo-gurú del movimiento hippy y al final de su vida, taoísta  -aquel que hace ver las cosas por lo que son y no por lo que queremos que sean, o sea, sabio)

milagros


Uno de los problemas cuando la gente pide milagros es que nunca sabe qué significa en realidad el milagro que está pidiendo. Por este motivo, los magos y los genios siempre conceden tres deseos: para que después de los dos primeros, todavía quede un tercero que vuelva al punto de partida

(Alan Watts)