liberalismo (humano)


zambranojoven

Atiendo a varias lecturas, todas ellas con un fin: entender algo de lo que nos rodea, algo de cómo estamos actuando -ya no se si- en sociedad. Las unes básicamente a un sustrato personal construido y/o aprendido, y acabas acudiendo a la libertad, al caudal del que se enriqueció una mujer, María Zambrano, capital en el pensamiento filosófico poético en lengua española. Sigue leyendo

Juan Soriano habla de María Zambrano


María [Zambrano] tenía muchos defectos, y esos defectos hacían resaltar de manera singular sus cualidades. Con ella descubrí que los hombres somos un cúmulo de defectos con algunos momentos geniales. Y los momentos geniales de María eran impresionantes. La mayor parte de la gente lleva puesta una máscara. María, en cambio, se presentaba desnuda ante el mundo. De alguna manera, me dio la medida de un ser humano auténtico: un cúmulo de defectos y virtudes, de cosas horribles y maravillosas. Y esa doble condición es lo único que puede darle realidad a la vida.

“si el ser fuera un proyecto”


“Por momentos, Juan, me da vergüenza estar viva, puesto que de otra cosa no encuentro de qué avergonzarme. Si el ser fuera un proyecto, como dicen los filósofos, yo hubiera retirado ya el mío. Pero soy María, si es que soy María como la azucena y la yerba ruda, el escarabajo o la lechuga, la piedra que rueda o la gota de agua… Yo, Juan, no puedo remediarlo. Y así, os atormento a los amigos, porque soy una criatura, espero que de Dios, que la echaron a nacer… y le dieron un cuerpo que ha de estar en algún lugar del espacio visible, donde se respira, se como aunque sea un poquito y también se viste y etc… y en una sociedad que ni lo mata a uno ni lo ofrece para que viva. Y a veces pienso si lo honesto, lo justo no sería acabar de una vez, pero yo no puedo -ya casi estoy pidiendo excusas- porque estoy naciendo y amo, creo, espero, veo, siento, toco y adoro… La nada no me llama y, si me llama, es en amor y entonces se me vuelve ser.”

Carta de María Zambrano a Juan Soriano, en 1959. (Esencia y Hermosura, Barcelona, 2010, Círculo de Lectores, p. 114)